La vida y caso de Mumia Abu-Jamal

Mumia - panthers

 Documento leído en el acto por la libertad de Mumia Abu-Jamal el 8 de diciembre, 2012

El sábado pasado en la Ciudad de México conocimos la ultra violenta represión policiaca desatada por Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard contra compañeros y compañeras que habían salido con mucho valor a resistir la tiranía.  El saldo fue la detención de más de 100 personas y el encarcelamiento de por lo menos 70,  varias de las cuales fueron torturadas. Nos urge liberar a toda la gente en prisión y queremos justicia para los compañeros gravemente heridos, como Uriel Sandoval, quien perdió un ojo por haber sido disparado con una bala de goma. Un compañero que ha sido solidario con Mumia Abu-Jamal durante varios años es Kuy Kendal, quien fue disparado en la cabeza con un proyectil explosivo. Con su grupo La Otra Cultura, Kuy ha participado en muchas de nuestras actividades y lo tenemos muy presente.

 

Hace 45 años en la ciudad de Filadelfia una marcha de estudiantes afro-americanos fue brutalmente reprimida por la policía de esa ciudad. Un joven que asistió a esa marcha a la edad de 13 fue Mumia Abu-Jamal. Un poco después, él fue con unos amigos a protestar la candidatura presidencial del supremacista blanco George Wallace y fue enviado al hospital con graves heridas por un grupo de racistas solapado por la policía. A Mumia le pareció que ninguna institución tenía el interés o la capacidad de frenar la embestida policiaca contra gente negra que simplemente exigía sus derechos pacíficamente.

 

Durante cuatro años, cada verano, los agravios acumulados en las comunidades negras de Estados Unidos habían llevado a rebeliones en decenas de ciudades, y para canalizar toda esa rabia en contra del sistema, y no en contra de las mismas comunidades,  varios grupos de Liberación Negra se habían organizado. Tal vez el mejor conocido fue el Partido de los Panteras Negras, fundado el 15 de octubre de 1966 en Oakland, California. Dos años después, a la edad de 14, el joven Mumia Abu-Jamal ayudó a fundar una agrupación de los Panteras Negras en Filadelfia.  Y 13 años después, su membrecía en este grupo fue utilizada en un tribunal para convencer al jurado a condenarlo a muerte por el supuesto asesinato del policía Daniel Faulkner. Durante casi tres décadas Mumia vivió la tortura del aislamiento prolongado en el corredor de la muerte y el Estado le debe su libertad inmediata. Sin embargo, sus enemigos en la Fiscalía y la Orden Fraternal de Policía ahora pretenden someterlo a una muerte lenta en prisión.

 

La vida de Mumia Abu-Jamal nos demuestra que es posible luchar, sobrevivir los peores castigos y seguir luchando por libertad y justicia en el mundo.

 

Hoy a sus 31 años de encarcelamiento exigimos libertad para Mumia Abu-Jamal y para todos las y los presos políticos. En Estados Unidos hay alrededor de cien luchadores sociales que se han mantenido dignos y rebeldes durante más de veinte, treinta o cuarenta años encerrados: Leonard Peltier, Oscar López Rivera, “los 9 de MOVE”, Sundiata Acoli, Jalil Muntaqim, Herman Bell, Russell Maroon Shoatz, Sekou Odinga, el Dr. Mutulu Shakur, y muchos más. En México exigimos libertad para presos que incluyen los de Loxicha en Oaxaca, Pedro Peralta, también de Oaxaca, Francisco Santiz López, Alberto Patishtán y Rosario Díaz Méndez de Chiapas y los presos anarquistas Mario López y Braulio Durán, entre otros.

 

Se han publicado libros enteros sobre el caso de Mumia. Uno de los más recientes, escrito por J. Patrick O’Connor y publicado en 2008 por Lawrence Hill Books, se llama The Framing of Mumia Abu-Jamal (La Incriminación de Mumia Abu-Jamal). En su análisis, O’Connor enfatiza los detalles que destruyen el caso de la fiscalía contra Mumia.

Su visión de lo que pasó la madrugada del 9 de diciembre de 1981 es que el policía Daniel Faulkner, quien había golpeado salvajemente al hermano de Mumia, Billy Cook, le disparó a Mumia cuando él corría a su lado, y que Kenneth Freeman, el pasajero en el coche de Billy, mató a Faulkner y huyó corriendo.

Dice O’Connor que uno de los agentes que llegaron a la escena sólo minutos después del asesinato fue el inspector Alfonzo Giordano, quien trabajaba bajo George Fencl, el jefe de la policía política en Filadelfia, la cual había vigilado a Mumia desde sus días con los Panteras Negras. Fencl había amenazado a Mumia personalmente varias veces… Aunque no hubo evidencia balística o huellas digitales indicando que Mumia Abu-Jamal había disparado a Faulkner,  Giordano reclutó a la prostituta Cynthia White, y después al taxista Robert Chobert, como testigos para identificar a Mumia como el tirador.

El juez Albert Sabo, conocido como “el juez de la horca”,  había enviado más hombres al corredor de la muerte que cualquier otro juez en el país, casi todos negros, e hizo sus intenciones claras: “Les voy a ayudar a freír ese negro”. Este comentario a uno de sus colegas fue reportado por la estenógrafa Terri Maurer-Carter en 2001. Sabo aseguró que cualquier evidencia favorable a Mumia  no sería escuchado por el jurado.

En el juicio de 1982, el sub-fiscal Joseph McGill excluyó un gran número de candidatos negros del jurado. También fabricó una “confesión” que, increíblemente,  sólo fue reportada por un policía dos meses después del asesinato. McGill quería que el jurado pensara que sólo Faulkner, Mumia y Billy Cook estuvieron presentes en el momento del asesinato, por eso escondió información sobre la presencia del pasajero Kenneth Freeman en el coche de Billy. Sabía que Faulkner llevaba en su bolsillo una solicitud de permiso de conducir  de Arnold Howard, la cual él había prestado a Kenneth Freeman, pero ocultó la información de la defensa.

Según la teoría de la Fiscalía, Mumia disparó a Faulkner por la espalda. Mientras Faulkner caía, él le disparó a Mumia, pegándole en el pecho. Luego Mumia se puso encima de Faulkner a horcajadas y le disparó cuatro veces, pegándole solo una vez entre los ojos. Los testigos de cargo Cynthia White, Robert Chobert y Michael Scanlon apoyaron esta versión con su testimonio. Pero pruebas fotográficas demuestran que no hay hoyos o pedazos de concreto en la banqueta que hubieran existido si Mumia hubiera disparado para abajo. Esto muestra claramente que los testigos mintieron.

 

Otro libro reciente es Verónica y el caso de Mumia Abu-Jamal: memoria contada a su hermana Valerie Jones, publicado por Xlibris hace dos meses.  La trabajadora sexual Verónica Jones no conocía a Mumia Abu-Jamal, pero revela que había tenido una relación sexual consensual con el policía Faulkner, quien le trataba bien, la protegía en la calle, y nunca le pidió información, una práctica muy común en su entorno.

Aunque Verónica no quería negarle justicia a Faulkner, en su juicio original en 1982, ella tuvo el valor de resistir la intimidación y sobornos de la policía para identificar a Mumia como el tirador ––una decisión que la dejó vulnerable a décadas de hostigamiento y difamación. Por lo contrario, ella dio a conocer que dos policías le habían dicho que “la otra chica” [Cynthia White], había aceptado sus sobornos a cambio de su testimonio falso contra Mumia.

Lo que Verónica no hizo en 1982 fue avalar su declaración inicial que ella había visto dos hombres huir de la escena del crimen ––evidencia potencialmente exculpatoria que hubiera confirmado la posición de la defensa que el verdadero asesino huyó. Sin embargo, apareció en el tribunal de apelaciones en 1996 para rectificar lo que ella consideraba un grave error. En su libro, Verónica describe a dos personas que ella vio huir de la escena como hombres negros altos que trabajaban como vendedores ambulantes. En su epílogo, la abogada Rachel Wolkenstein comenta que esta descripción les queda a Kenneth Freeman y Arnold Howard. Sin embargo, el testimonio de Verónica fue rechazado por el juez Sabo.

Además de las pruebas mencionadas en estos libros, también hay muchas otras que las cortes deberían haber escuchado, como la confesión de Arnold Beverly, quien declaró que él fue contratado por la mafia para matar a Faulkner. En cualquier corte de justicia sólo una de estas pruebas hubiera sido suficiente para que la corte desechara los cargos. Pero el gran ausente en el caso de Mumia es precisamente la justicia…

8 de diciembre de 2012

Amig@s de Mumia de México

2 pensamientos en “La vida y caso de Mumia Abu-Jamal

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