El apoyo a Palestina no es antisemita

Como parte de las jornadas de solidaridad internacional del 15 de mayo que marcan “Al Nakba” (catástrofe), la expulsión de sus hogares del pueblo palestino en 1948, compartimos este artículo escrito por el preso político Jalil Muntaqim desde su celda. Con datos históricos, Jalil refuta la acusación de “antisemita” utilizada con frecuencia contra cualquier persona, en este caso Ilhan Omar, que critica al estado de Israel y apoya a Palestina. 

El apoyo a Palestina no es antisemita

10 de mayo de 2019

San Francisco Bay View Newspaper

by Jalil A. Muntaqim

Recientemente, la congresista Ilhan Omar fue criticada por sus comentarios sobre el lobby sionista AIPAC, cuya misión declarada es “fortalecer, proteger y promover la relación entre EE. UU. e Israel de manera que mejore la seguridad de Estados Unidos e Israel” y, por lo tanto, influya en la política exterior de Estados Unidos sobre Israel.  AIPAC afirma que hay “más de 100,000 ciudadanos en todo el país trabajando con los funcionarios electos y el personal de AIPAC para fortalecer los vínculos entre los Estados Unidos y el Estado judío”.

La congresista Omar fue objeto de lacerantes comentarios en los medios de comunicación por señalar lo que ella considera una alianza política insalubre. Si bien Omar no fue la única persona condenada por criticar la política de la relación entre Estados Unidos e Israel, la reciente agresión ocurrió durante un período en el que el gobierno de Trump esencialmente había asegurado que Estados Unidos no negociaría  ninguna opción para resolver la división israelí-palestina.  De hecho, la administración de Trump básicamente ha sellado una determinación sionista israelí de negar a los palestinos cualquier futuro previsible como nación.

El viernes 30 de marzo de 2018, 20,000 palestinos instalaron campamentos en la frontera entre Gaza e Israel para comenzar la Gran Marcha del Retorno, una serie de rebeliones semanales que inicialmente iban a durar seis semanas pero que no se han detenido en más de un año a pesar de la pérdida de muchas vidas, piernas y brazos a los disparos de la Fuerza de Defensa Israelí. Los palestinos están exigiendo el derecho a regresar a sus hogares ancestrales en tierras robadas por Israel. – Foto: Amir Cohen, Reuters

Sin embargo, el objetivo de este escrito es hacer preguntas agudas sobre el sionismo y cómo se manifiesta. Por ejemplo, si uno es anti-sionista, ¿esto significa que es antisemita? Si uno apoya la soberanía palestina, ¿esto significa que es antijudío? Al reflexionar sobre estas preguntas, es importante tener en cuenta que los judíos (hebreos) no son las únicas personas semíticas en el Medio Oriente.

De hecho, lo que a menudo se ignora cuando se hacen acusaciones de antisemitismo es que el pueblo palestino es una rama de la familia semítica indo-asiática de lenguas, valores culturales y tradiciones históricas en la región. Lo que a menudo no se considera es que las historias judías y árabes han evolucionadas desde la misma génesis patriarcal. La unión del profeta Abraham con Sara dio a luz al linaje judío, mientras que la unión del profeta Abraham con Hagar dio a luz al linaje árabe.

Además, según los textos religiosos, la idea de Israel surgió cuando el profeta José cedió lo que entonces era tierra egipcia a su padre, Jacob y su familia. Jacob cambió su nombre a Israel, el nombre por el cual se conoció la tierra, es decir, la tierra de Israel. Es muy importante recordar esta historia para poder entender bien los eventos que llevaron a los conflictos de hoy.

Cabe señalar que el sionismo que se está forjando actualmente niega con vehemencia la existencia de Palestina y de los palestinos, a pesar de las piadosas declaraciones al contrario. El sionismo evolucionó desde una Sión espiritual, registrada en los textos religiosos, la Biblia y el Talmud, hacia un movimiento nacionalista de hegemonía judía en un territorio que nunca ha sido predominante o exclusivamente ocupado por un grupo étnico o religioso específico.

El movimiento sionista fue iniciado por Theodore Herzl con el propósito específico de establecer una patria judía, y el primer lugar considerado fue Uganda. Sin embargo, muchos nacionalistas judíos creían que Palestina era su patria ancestral, ya que fueron expulsados ​​por los romanos durante las Primeras Cruzadas en 1099 [1], cuando tanto musulmanes como judíos fueron masacrados por fanáticos cristianos.

Pero fue en el Primer Congreso Sionista de 1897, celebrado en Basilea, cuando el sionismo incorporó las aspiraciones del colonialismo por asentamiento, nombrando a Palestina como el lugar para establecer el Estado judío de Israel [2].

Esta tierra fue conquistada y perdida muchas veces a lo largo de los años, por los filisteos, cristianos y musulmanes (otomanos) hasta la eventual colonización británica. Fue cedida a los judíos en 1917, a través de la Declaración Balfour, en la cual el Secretario de Estado Británico Arthur Balfour, en una carta a un miembro de la comunidad judía británica, Lord Rothschild, prometió apoyar un hogar nacional para el pueblo judío.

Después de que Gran Bretaña aseguró su control colonial de la región al derrotar a los otomanos, su gobierno hizo  una engañosa traición que exacerbó el conflicto en toda la región. En última instancia, junto con Francia, dividieron la región entre ellos, excluyendo a los árabes y sionistas, negando intencionalmente una clausula en la Declaración Balfour que habla de respeto por los derechos de la población no-judia de Palestina (véase el Acuerdo Sykes-Picot). Un buen ejemplo son las acciones del Coronel Británico T.E. Lawrence, bien conocido como “Lawrence de Arabia”.

En 1920, la Liga de las Naciones informó que la población de Palestina era 80 por ciento musulmana (700,000 personas) con 77,000 cristianos, muchos de los cuales hablaban árabe, y 76,000 judíos, la mayoría de los cuales habían ingresado a Palestina durante los 40 años anteriores. Para 1922, la Liga de las Naciones, bajo los auspicios del Imperio Británico, estableció el Mandato Británico para Palestina, que ordenaba el gobierno británico de Palestina. El Mandato llevó a los británicos a establecer una Agencia Judía en preparación para transferir la autoridad gubernamental a los sionistas, sin tener en cuenta a la mayoría de la población árabe.

Durante este período, la migración judía a Palestina aumentó en un 30 por ciento mientras se acercaba la Segunda Guerra Mundial y aumentaba el antisemitismo en Europa.Por lo tanto, la manifestación de hoy del sionismo nacionalista proviene de una larga historia de personas árabes palestinas traicionadas por quienes visten un manto religio-idealista xenófobo  y narcisista- etnocéntrico (supremacista blanco).

Durante la transición y el violento cambio de poder, el pueblo judío se involucró en lo que hoy se consideraría una guerra de terrorismo, atacando a entidades británicas y palestinas. Con el aumento de la migración judía y el advenimiento de grupos terroristas armados como los Irgún Zvai Leumi, Stern Gang y Haganah, se inició una sangrienta campaña armada para luchar contra el control del territorio británico del dominio colonial británico y de la mayoría de los residentes de aquel entonces, los Palestinos.

Por ejemplo, después de la partición de Palestina por la ONU en 1947, los sionistas se comprometieron con lo que describieron como la defensa abierta del Estado Judío proclamado. Esto incluyó redadas de depósitos de armas británicos, asesinatos y campañas de bombardeos. Uno de esos bombardeos, llevado a cabo por el Irgún el 22 de julio de 1946 en el Hotel King David, causó 91 muertes, 13 de ellas soldados británicos [3].

En 2019, hemos sido testigos, con las bendiciones de los EE. UU., de que el gobierno sionista usurpó el control de los Altos del Golán, la anexión de Jerusalén como capital de Israel y la oferta de los EE.UU. de 38 mil millones de dólares en apoyo militar, todo en detrimento genocida existencial al pueblo palestino. David Ben Gurion, Golda Meir y Moshe Dayan, los líderes principales del movimiento terrorista clandestino, se convirtieron en los líderes principales que establecieron el nuevo gobierno israelí. Recuerden el adagio: el terrorista para uno es el luchador por la libertad para otro.

Fue Ben Gurion quien unió a las diversas organizaciones armadas clandestinas en lo que se ha convertido en la Fuerza de Defensa Israelí de hoy. Palestina fue usurpada por la tribu principalmente Ashkenazi (europea) de la nacionalidad judía, los sobrevivientes del Holocausto. Como resultado, forjaron y consumieron la postura filosófica y política del sionismo nacionalista como el determinante ideológico de una realidad nacional e internacional de una identidad judía, una identidad exclusiva de cualquier y todos los demás ocupantes de la tierra que alguna vez se conoció como Palestina.

Con el establecimiento de Israel como nación judía, se inició el desplazamiento obligatorio  de más de 700,000 palestinos a varios países como Egipto y Jordania, durante la guerra árabe-israelí de 1948, [una expulsión conocida en árabe como  Al Nakba, la  catástrofe.]

En 1964, el pueblo palestino evolucionó en su resistencia a la colonización y la ocupación sionista. Se formaron la Organización de Liberación Palestina, Fattah y, en 1967, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y varios otros grupos de combatientes políticos y armados en la clandestinidad. El propósito de esta renovada resistencia armada era recuperar la tierra, preservar la identidad palestina en relación con la tierra y sobrevivir la manifestación de la ideología nacionalista sionista.

La continuación de este conflicto desde al menos 1948, ahora con la asistencia directa y la complicidad de la política exterior imperialista de Estados Unidos, ha permitido al gobierno israelí expandir los asentamientos judíos y ocupar más del 80 por ciento de Palestina. Por lo tanto, el fracaso tanto de los Acuerdos de Camp David de 1978 como de los Acuerdos de Oslo de 1993 condujeron a la Segunda Intifada 2000-2005 (la primera Intifada fue de 1987 a 1991) y las actuales rebeliones del “Derecho al Retorno” de Gaza.

Ergo, en 2019, hemos sido testigos, con las bendiciones de Estados Unidos, de la usurpación por el gobierno sionista de los Altos del Golán, la anexión de Jerusalén como la capital de Israel y la oferta de los Estados Unidos de $ 38 mil millones en apoyo militar, todo al detrimento existencialmente genocida del pueblo palestino al final.

Una vez más, planteo la pregunta, ¿debe una crítica de una persona al sionismo israelí justificar una etiqueta de antisemita? ¿El término semítico solo se aplica al pueblo judío y no a los palestinos? ¿Cómo es posible que solo se permita al pueblo judío apropiarse de la identidad de ser semítico a la exclusión de todos los pueblos indo-asiáticos cuyo idioma y realidad cultural tengan transiciones, creencias y valores históricos similares?

Además, con más de 50 leyes que discriminan a los palestinos, ¿este tratamiento israelí refleja la manera en que el apartheid de los sudafricanos blancos trató a los sudafricanos negros? ¿Se asemeja de alguna manera a la forma en que el gobierno de Estados Unidos aplicó los Códigos Negros y las leyes ‘Jim Crow’ a los negros en los Estados Unidos? ¿El tratamiento israelí a los palestinos es similar a la manera en que el gobierno de Estados Unidos ha tratado a los pueblos indígenas de América?

¿Cómo se diferencia la respuesta desproporcionada a un cohete lanzado por las milicias palestinas hacia territorio israelí ocupado, de los bombarderos de Israel a las comunidades palestinas pobladas?

Además, pregunto: ¿es posible comparar, contrastar y condenar el trato que Myanmar da a los pueblos rohinyá con el trato que Israel da a los palestinos? ¿Es posible comparar, contrastar y condenar el trato del gobierno de China a los pueblos uigures con la manera en que los israelíes tratan a los palestinos, particularmente a los de Cisjordania y Gaza?

Al hacerlo ¿por qué una persona como la congresista Ilhan Omar sería señalada, sujeta al ostracismo y condenada como antisemita por cuestionar la agenda sionista de AIPAC en relación con la política exterior de los Estados Unidos?

Solo formulo estas preguntas y las dejo al lector, considerando que en los últimos dos años el ejército israelí ha disparado a más de 6,000 palestinos desarmados y sus partidarios, matando a 206, entre ellos 40 niños, además de varios periodistas y trabajadores de la salud; en la mayoría de los casos  eran francotiradores que dispararon a personas en la frontera con Gaza.

En los últimos tres años, más de 23,368 palestinos han sido heridos o asesinados por las fuerzas militares israelíes y los vigilantes sionistas. Se debe prestar mayor atención a la anexión, ocupación y asentamiento de tierras palestinas, condenadas por las Naciones Unidas en violación directa a las leyes declaradas internacionalmente.

¿Cómo puede la comunidad internacional de activistas y progresistas desafiar estas acciones ilegales y, en última instancia, genocidas sin ser etiquetadas como antisemitas?

Michelle Alexander, en un artículo de opinión del New York Times titulado “Es hora de romper el silencio sobre Palestina”, afirmó: “Jewish Voice for Peace, por ejemplo, tiene como objetivo educar al público estadounidense sobre ‘el desplazamiento forzado de aproximadamente 750,000 palestinos que comenzó con el establecimiento de Israel y que continúa hasta el día de hoy’. Un número creciente de personas de todos los credos y orígenes manifiestan más audacia y coraje. Algunas organizaciones estadounidenses como If Not Now apoyan a los jóvenes judíos estadounidenses en su lucha por romper el silencio mortal que aún existe entre demasiadas personas con respecto a la ocupación, mientras cientos de grupos seculares y religiosos se han unido a la Campaña Estadounidense por los Derechos de los Palestinos”.

Obviamente, nuestra humanidad común se ve traicionada por el fracaso de la comunidad “izquierdista” y progresista para enfrentar agresivamente a Israel, y la complicidad del gobierno de los Estados Unidos en negar el derecho inherente e inalienable de los palestinos a la nacionalidad.

Este fracaso es una herida abierta en la cara de la izquierda democrática estadounidense, lo que hace que se vea horroroso para todos aquellos que reconocen que el sionismo, como se está implementando, es indiscernible de los ideales de la supremacía blanca y / o la inhumanidad de la explotación capitalista e imperialista.

Recuerden: ¡Somos nuestros propios liberadores! ¡La lucha por la libertad es constante!

Cronograma    1897      El Primero Congreso Sionista en Basilea, Suiza.

1916-23 Acuerdo Sykes-Picot

1917      La Declaración Balfour

1922      Mandato británico para Palestina              Informe de la Comisión Shaw

1929, Libro Blanco de Passfield,             Investigación Hope Simpson

1939      El Informe Peel de la Comisión Real Británica para Palestina (propuesta Solución Dos Estados)

Referencias adicionales

www.britannica.com/topic/Palestine-Liberation-Organization

www.britannica.com/topic/Popular-Front-for-the-Liberation-of-Palestine

[1] www.welcometopalestine.com/history-of-palestine/

[2] Pappé, Illan (2016).  Zionism. In Fritsch, K., O’Connor, C.  and Thompson, A.K. (Eds.), Keywords for Radicals. Chico, CA: AK Press.

[3] Https://en.wikipedia.org/wiki/Irgun#_1948_Palestine_war

********

Jalil Muntaqim, ex Pantera Negra y guerrero del Ejército de Liberación Negra (BLA) ha estado en cautiverio desde 1971 a la edad de 19, condenado por la muerte de un policía.

Seguimos presionando al gobernador de Nueva York Andrew M. Cuomo para conmutar su sentencia al tiempo ya servido en prisión y ordenar su libertad inmediata.

Su nombre oficial es Anthony Jalil Bottom 77A4283.

Escribe una carta a:  The Honorable Andrew M. Cuomo, Governor of the State of New York, Executive Chamber, State Capital Building, Albany, NY, 12224

Llama por teléfono: 001-518-474-8390

Envia un correo electrónico: www.governor.ny.gov/contact/governor-contact-form

Tuit: @NYGovCuomo

¡LIBERTAD PARA JALIL!

La imagen de Jalil es arte de Kevin “Rashid” Johnson, 264847, Pendleton Correctional Facility, G-20-2C, 4490 W. Reformatory Road, Pendleton, IN 46064

 

 

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