Mandela purificado

Mandela-paloma

 por Mumia Abu-Jamal

Nació Rolihlahla  en julio de1918,  en una nación donde no era realmente ciudadano, en un país llamado la Unión de Sudáfrica que formaba parte del Imperio Británico.

El mundo llegaría a conocerlo como Nelson, el nombre que le puso un maestro de primaria.  Nelson Mandela.

Finalmente, después de vivir 95 años, Mandela ha regresado a sus antepasados.

Entre el nacimiento y la muerte, él abrió el camino a una vida asombrosa de amor y revolución, de lucha y resistencia, de prisión y aislamiento, de libertad y. . . tránsito.

A su deceso, los medios estadounidenses lo han pintado como un tipo de líder africano de los derechos civiles, tal vez  un Martin Luther King Quinto, con halo de cabello blanco.

Un presidente emitió una declaración lamentando su “condena ilícita”.

De hecho, es peligrosamente engañoso hacer de Mandela un King o un Malcolm. No era ni el uno ni el otro.

Era simplemente él mismo: un abogado africano que utilizó cada herramienta a su disposición, legal cuando fue posible, ilegal cuando fue necesario, para resistir un sistema que aplastaba a las vidas africanas como si fueran cáscaras de cacahuate.  Era un revolucionario, un guerrillero armado y comandante de un ejército guerrillero, Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación) del Congreso Nacional Africano (ANC). Sigue leyendo